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13.5.12

Shaman Herrera - Shaman y los Hombres en Llamas (2011)


Canciones que se toman todo el tiempo del mundo para desarrollarse y, sin embargo, suelen ser breves. "Esto lo estoy tocando mañana", decía Johnny Carter. Con Shaman los relojes se detienen y se evapora la duración.

Inesperada inclusión de canto de armónicos (o gutural o polifónico). Felicidad.

Una banda de espectros que suena como el ruido que hacen las bisagras en la puertas de la percepción.

Sonoridad sesentosa? Primitiva quizá? No, no: ancestral.

El disco no es gris, como parece, sino plateado. Porque es de Laptra.




El link, en comentarios. También podés comprarlo en formato flac vía bandcamp o pedírselo en físico a tu disquero de confianza (?!). Pero no dejes de ir a escucharlo en estado vivo si tenés la oportunidad!

30.10.11

Florencia Bernales & Herny Burnett - Interior (2007)

Bernales y Burnet se convocan a musicalizar poemas
de Edson Coelho, algunos propios y otro de Pessoa,
obteniendo un disco excepcional.



que, a diferencia del modo en que se lo puede encontrar en la web, está disponible aquí -como siempre- en archivos de audio sin compresión

7.6.11

Hindi Zahra - Handmade (2010)


El otro día fui al museo y entrando a una sala me encontré con una de esas chicas vigilante -esas que cuidan la distancia entre el arte y la gente, procurando que la gente no se pase de la raya y se acerque demasiado a las obras maestras- que, enfrascada en una libretita de apuntes bajaba frenéticamente pensamientos al papel. Era evidente que así se sustraía, al menos por unos instantes, del alerta flotante al que la conminaba su rol y que, además, infringía la regla que ella también, a su manera y por otros motivos, debía cumplir. Pero lo cierto fue que durante ese minuto que duró la escritura la distancia entre el arte y su persona fue igual a cero.

Yo la miré, cautivada, como si ella fuera parte de las obras en exposición. Y en ese momento de confusión, en el que ninguna de las dos hacía lo que se suponía que debía, recordé a aquella otra chica que también empezó en las salas de un museo (en las salas de El museo, el del Louvre) y luego logró lo que, posiblemente, la muchacha de la foto anhelara: volver su vida indisociable del arte, dejar de robar tiempo a su empleo, dejar de trabajar en el museo y que ella y la creación artística sean una sola y misma cosa. Aquella otra chica, también cautivante, es, claro, la chica de la tapa, "una cantante magnética que te arrastra a donde ella te quiere llevar".


Las canciones de éste, su primer disco, son heterogéneas y reúnen una lista muy larga de influencias, todas ellas bien apropiadas, mezcladas y reinterpretadas de un modo singular. Como toda verdadera novedad, es difícil de asimilarla a través de categorías, por lo que encasillarla en un género perecería un ejercicio de diletantismo o bien una operación de marketing. Así, por ejemplo, los rótulos que se le imprimieron en un comienzo (la respuesta francesa a Norah Jones, la Patti Smith magrebí, la nueva Billie Holliday) no tardaron en despegarse, ante la evidencia de su futilidad.

La mejor presentación, creemos, es a través de sus canciones. Dedicadas, en esta ocasión, a nuestra anónima y soñadora muchacha de la foto: